jueves, 7 de noviembre de 2013

Recuerdos del otoño cuando éramos pequeños


Está llegando el otoño y es el momento de limpiar los carriegos, la lagar, el pocín, limpiar lo cubetos y preparar las cántaras para llenarlos.
Mientras la mente trabaja en estos quehaceres en las eras se van rematando las faenas. Meter la paja menuda, para ello hay que armar el carro con los cañizos, preparar el cuelmo que viene el de Villadangos a por él. Atar el bálago y llevar a casa los raberos. Y la era limpia.
Ahora a limpiar los carriegos, el lagar y preparar todo para la vendimia. Antes de nada sacar los cubetos al reguero y a limpiarlos con el gotín de agua que corre y una escoba de las que hacia el Tío Rufino, a ser posible algo gastada, que en cuando se pise la uva hay que llenarlos y deben estar limpios para que no se pique el vino. ¡Ah! Se me olvidaba, ver si remeja por algún sitio. Si pierde hay que meterle una cuerda para que ajuste y apretar los aros.
De nuevo a preparar para la sementera y sacar las patatas y… no se para. Cortar los fuyacos para las ovejas y pelar berzas y remolacha y… y… esta era la vida en nuestro pueblo tal vez con otro orden, con relojes sin agujas pero mirando al sol cada día para adivinar la hora y que no se echara el invierno encima y nos pillara con las cosas sin hacer.

Estamos en otoño, a por los carriegos y a vendimiar. En poco más de un mes se habrán sacado las patatas, se habrá recogido la fruta, empezarán a abrirse los erizos y a caer las castañas, vamos que huele a matanza y turrón.

Ya se ha pasado San Roque, hemos comido escabeche con un rebojo de pan y un buen trago de vino y un traguín de agua en la fuente, para desandar el camino.

2 comentarios:

  1. Estos relatos están recogidos de los escritos en el correo de la web de Riofrio. Gracias a todos los que nos ayudan a revivir nuestros recuerdos.

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  2. ¡Me ha encantado! Y eso que ni he vivido todo eso ni entiendo la mitad de las palabras... pero este texto trasmite mucho, te deja con una sonrisa, te llega todo ese ambiente de trabajo entre los primeros fríos y las lluvias intermitentes del Otoño y hasta consigues que se te haga la boca agua pensando en ese olor a chorizo y Navidad, en esas patatas y esas castañas...

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